Quizá el mejor regalo que puede darle a su cuerpo en la madurez sea moverse más cada día: encontrar algo que pueda hacer y disfrute hacer, y convertirlo en un hábito.
Puede ser caminar a paso rápido con amigos por un centro comercial o tomar una clase de baile.
La clave es empezar, que suele ser lo más difícil. En nuestros próximos boletines veremos ejercicios específicos. Mientras tanto, repasemos los beneficios de encontrar una actividad que le guste.
1. El ejercicio le hace sentir bien
Durante los meses fríos, puede ser tentador pasar todo el día acurrucado con un buen libro y chocolate caliente. Y eso está bien de vez en cuando.
Pero el cuerpo está hecho para moverse. Si permanece quieto demasiado tiempo y muy a menudo, empezará a sentirse sin energía. Es como un automóvil que pasa meses en el garaje y luego cuesta arrancar. Si lo usa a diario, se calienta y funciona mejor.
Al moverse, simplemente se siente mejor, tanto física como mentalmente.
2. Las tareas cotidianas se vuelven más fáciles
Cuando establece una rutina de movimiento, las actividades sencillas se facilitan. Levantarse de una silla o entrar y salir del automóvil empieza a requerir menos esfuerzo.
Después de todo, los tejidos de apoyo —ligamentos, tendones y músculos— necesitan usarse: son elásticos y están diseñados para estirarse y flexionarse a fin de mantenerle en movimiento. Con la edad, empiezan a perder elasticidad.
Una nueva rutina de ejercicio pondrá en marcha estas estructuras de apoyo. Pronto podrá jugar en el suelo con sus nietos y volver a levantarse sin pensarlo dos veces.
3. La ropa empieza a quedarle mejor
Ya sea que practique karate o pasee al perro, sus actividades quemarán calorías. Y al quemar calorías y comer bien, puede perder peso: una ventaja agradable de moverse más.
Cuando el ejercicio forma parte de la rutina diaria, quizá note que los pantalones le aprietan menos y puede abotonarse mejor las camisas.
4. Puede relacionarse y conocer gente nueva
Salir y estar con otras personas puede mejorar mucho su calidad de vida. De hecho, las interacciones sociales cobran más importancia para el bienestar general a medida que envejece.
Mientras piensa en cómo moverse más cada día, podría visitar un gimnasio, centro comunitario o biblioteca local y probar sus actividades y clases de ejercicio.
5. Sentirá más energía
El ejercicio y el movimiento en general tienen un efecto acumulativo: cuanto más se mueve, más fácil resulta. Además, se sentirá más ligero y con más energía.
Actividades antes difíciles, como montar en bicicleta o caminar por senderos con amigos, se convertirán en momentos agradables que querrá repetir.
Muévase más y salga a caminar...
En definitiva, moverse más es un regalo maravilloso para usted y sus seres queridos. La clave es disfrutar las actividades, reír y divertirse. ¡Eso sí es un buen plan de ejercicio!
Por supuesto, antes de añadir cualquier ejercicio a su rutina diaria, visite a su médico para obtener su aprobación.
Qué buena forma de recibir el otoño: con un nuevo plan para moverse cada día. Al modificar su rutina de ejercicio, quizá también quiera revisar sus planes de jubilación para comprobar que todo siga por buen camino.
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