Tú o uno de tus seres queridos están empezando a afrontar muchos de los desafíos asociados con el envejecimiento, y los familiares que cuidan de ustedes sienten un alto nivel de estrés emocional y físico al tratar de mantenerse al día.La vida asistida es una solución de apoyo que atiende las necesidades de las personas mayores: reciben el cuidado que necesitan y conservan tanta independencia como desean.
Cuando las circunstancias cambian y sientes que vivir de forma independiente ya no es posible para ti o para un ser querido, la vida asistida podría ser una nueva forma de vida adecuada. Estas son cuatro señales de que podría ser así:
1. Te preocupa la seguridad
¿Vives en una casa de dos pisos que es difícil de recorrer? ¿Necesitas instalar rampas para acceder a la entrada? Las adaptaciones de seguridad pueden ser costosas, como las bañeras accesibles y las barandillas en las escaleras. Quizá sea más económico pensar a largo plazo: mudarse a una residencia de vida asistida podría ahorrar dinero en mejoras para la casa, dinero que podrías invertir en tu salud y bienestar. Además, en las residencias de vida asistida, los servicios de emergencia suelen estar más cerca, por lo que la respuesta es más rápida cuando se necesita ayuda.
2. Buscas una vida social
Si tienes problemas físicos que te dificultan conducir, quizá hayas notado que tu vida social ha disminuido. En una residencia de vida asistida tienes una comunidad integrada y formarás nuevos vínculos mediante las actividades diarias y eventos especiales como excursiones, clases y más. La interacción social es importante para estimular la mente y mantener una actitud positiva ante la vida.
3. Necesitas atención especializada
Quizá prefieras que un familiar sea tu cuidador principal, pero cuando las exigencias de tus problemas físicos superan sus conocimientos y posibilidades, lo más conveniente puede ser mudarte a una residencia de vida asistida. Recibirás la atención especializada que necesitas para controlar tu condición de parte de profesionales capacitados y con años de experiencia en el campo.
4. Te cuesta mantener la casa
Vivir a solas puede ser más cómodo, pero también más difícil. Hay tareas domésticas cotidianas que hacer y mandados semanales. Hay cuentas que pagar y una propiedad que mantener. Cuando tú o un ser querido empiezan a quedarse atrás con estas responsabilidades, la salud puede empezar a deteriorarse por la presión. Si empiezan a descuidarse las compras de comestibles, la preparación de comidas y la higiene personal, la vida asistida puede aliviar la carga.
Una pregunta frecuente que tienen las personas mayores y sus familias sobre la vida asistida es cuánto cuesta. ¿El seguro cubrirá parte del gasto? ¿Se ajustará a un presupuesto fijo? Puedes encontrar respuestas si conversas con My Senior Health Plan sobre tus dudas financieras y de seguro, y elaboras un plan personalizado que se adapte a tus necesidades, especialmente si piensas ingresar pronto a una residencia de vida asistida.
