La inactividad es un hábito poco saludable. Aunque muchas personas mayores en Estados Unidos piensen que ya es demasiado tarde para cambiar su estilo de vida, un estudio reciente presentado en el congreso EuroPRevent 2014 debería animarlas a mejorar su bienestar.
Según el estudio, empezar a entrenar la resistencia después de los 40 beneficia la salud del corazón. David Matelot, de la unidad Inserm 1099 y uno de los autores del estudio, dijo que «a pesar de los cambios biológicos que vienen con la edad, el corazón todavía parece —incluso a los 40 años— susceptible de mejorar con el entrenamiento de resistencia. Empezar a los 40 no parece reducir los beneficios cardíacos».
Matelot señaló que, como el entrenamiento de resistencia también beneficia la densidad ósea, la masa muscular y el estrés oxidativo, es aún más importante que las personas mayores en Estados Unidos hagan más ejercicio de este tipo. En esencia, el estudio reveló que los beneficios cardíacos del ejercicio de resistencia son comparables más adelante en la vida con los que ofrece cuando se practica a una edad temprana.
«Pero nunca es demasiado tarde para cambiar el estilo de vida y hacer más actividad física», dijo Matelot. «Siempre será beneficioso para el corazón y el bienestar. Y no hace falta entrenar muchas horas por semana a un nivel alto. También puede ser beneficioso subir por las escaleras en vez de tomar el ascensor o hacer jardinería con regularidad».
Los peligros de la inactividad en mujeres de 30 años o más
Otra investigación publicada en el British Journal of Sports Medicine mostró que la inactividad física conlleva un mayor riesgo de cardiopatía para las mujeres de 30 años o más.
Los cuatro principales factores de riesgo de cardiopatía son el exceso de peso, el tabaquismo, la presión arterial alta y la inactividad física. En conjunto, representan la mitad de la prevalencia mundial de las cardiopatías, que también son la principal causa de muerte en los países de ingresos altos.
Los investigadores calcularon que, si todas las mujeres de 30 a 90 años pudieran alcanzar la meta recomendada de 150 minutos semanales de ejercicio de intensidad moderada, las muertes asociadas con las cardiopatías se reducirían considerablemente.
«Nuestros datos sugieren que los programas nacionales para promover y mantener la actividad física durante toda la vida adulta, pero especialmente en la adultez temprana, deberían tener mucha más prioridad de salud pública para las mujeres que la que tienen actualmente», señaló el estudio.
Se recomienda que los estadounidenses incorporen el entrenamiento de resistencia y otros tipos de ejercicio a su rutina semanal.
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