El voluntariado puede influir en el mundo de muchas maneras: orientar a jóvenes en situación de riesgo, ayudar a las comunidades a recuperarse de desastres naturales y brindar educación y capacitación laboral. Además de mejorar la comunidad donde vivimos y ayudar a quienes lo necesitan, se ha observado que el trabajo voluntario aporta beneficios para la salud de quienes lo realizan. Por eso, hacer voluntariado durante la jubilación podría mejorar mucho la salud mental y el bienestar general de las personas mayores.
Según la Corporación para el Servicio Nacional y Comunitario, 18,7 millones de adultos estadounidenses aportaron más de 3.000 millones de horas de trabajo voluntario entre 2008 y 2010. Más de una cuarta parte tenía 55 años o más. Entre todos los grupos de edad, los adultos mayores son quienes más horas de servicio aportan, mantienen una vida activa y ayudan a sus comunidades.
Crear relaciones
Una de las mayores dificultades al planificar la jubilación es decidir cómo se ocupará el tiempo. Al dejar de trabajar, muchas personas mayores pierden las relaciones que habían establecido en el empleo y recurren al voluntariado o a otro trabajo de medio tiempo para ocupar sus días y mantenerse activas. El voluntariado ofrece muchas oportunidades de crear nuevas relaciones que pueden haber faltado durante la transición a la jubilación.
Muchas personas mayores se mudan a otro estado, quizá uno más soleado y necesitan conocer gente nueva. El voluntariado es una de las mejores maneras de encontrarse con otras personas y entablar amistades, ya que compartir una actividad une a la gente. Trabajar en la propia comunidad también permite crear vínculos sólidos con el lugar, algo importante cuando se acaba de mudar.
Voluntariado y envejecimiento
Según estudios de la Oficina de Referencia de Población y el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, la capacidad de una persona y su decisión de hacer voluntariado dependen en gran medida de su salud. Por eso es un poco difícil medir los beneficios de salud del voluntariado: tal vez una persona decidió participar porque ya tenía salud suficiente para ayudar. Sin embargo, se ha demostrado que los voluntarios suelen tener mayor autoestima y sensación de control personal, lo que podría animarlos a llevar una vida más saludable y a tomar buenas decisiones para su bienestar.
Además, el voluntariado permite centrarse en ayudar a otros y dejar momentáneamente en segundo plano los propios problemas físicos y mentales. En otras palabras, es una buena distracción de los problemas personales y puede mejorar la actitud de una persona respecto de su propia salud. Los voluntarios también podrían tener menor riesgo de depresión porque sienten que sus acciones son significativas.
"El voluntariado aumenta el bienestar psicológico, en parte porque hace que las personas sientan que tienen un papel importante en la sociedad y que su existencia importa", dijeron investigadores de la Oficina de Referencia de Población.
El cuidado de la memoria cobra cada vez más importancia a lo largo de la vida, y el voluntariado puede ayudar a mantener la mente despierta al envejecer. Aunque no todas las personas mayores sufrirán deterioro cognitivo, algunas corren más riesgo de enfermedades como la demencia. Por suerte, las interacciones, la organización y la coordinación que exige el voluntariado pueden mantener a una persona más alerta y quizá mejorar la función cognitiva gracias a una mayor actividad cerebral.
Quizá lo más importante es que se ha demostrado que el voluntariado aumenta la duración de la vida. Muchos estudios han encontrado que los voluntarios tienen mayor esperanza de vida.
Cómo empezar
Si desea hacer algún tipo de voluntariado en su comunidad, encontrará muchas oportunidades. Primero piense qué tipo de trabajo le gustaría realizar y qué lo motiva: ¿quiere hacer nuevos amigos, contribuir a la comunidad o ayudar a quienes han sufrido un desastre natural?
Cualquiera sea su motivo, busque un puesto acorde con sus habilidades. Por ejemplo, si fue maestro, podría disfrutar dando clases de apoyo u orientando a los jóvenes de la comunidad. Pregunte a sus amigos y vecinos por oportunidades locales y busque puestos en Internet, en sitios como AARP.org y otros parecidos.
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